La energía ni se crea ni se destruye, se DERROCHA
El cosumismo que caracteriza en los últimos tiempos a nuestra sociedad es lamentable. Pero lo es más todavía si lo aplicamos al campo de la energía. Se dice de ésta que "ni se crea ni se destruye, se transforma". Pero ayer, durante la charla que ofreció en la Domus, el profesor Francisco Cuadros Blázquez
apuntó una idea que debería hacernos reaccionar. Sí, ni se crea ni se destruye, efectivamente. Porque SE DERROCHA.
Pensemos por un momento en la cantidad de veces que dejamos las luces encendidas, tenemos la calefacción puesta en exceso, no reutilizamos los plásticos, usamos el coche como si anduviese sólo ... y un sinfín de comportamientos que realizamos cotidianamente sin pensar que llevan detrás la carga de una central términa o nuclear, de un petrolero... La naturaleza está diciendo BASTA en muchos sentidos. En los últimos años hemos sido testigos de desastres como los de Chernobil o el Prestige, de los efectos de la lluvia ácida, del calentamiento global... Y seguimos sin hacer nada.Año tras año es noticia que el Protocolo de Kioto no se cumple; que en 40-60 años el petróleo o el carbón se agotarán... Y, sobre todo, es noticia que aumenta el consumo de energía. Se apunta a que en el año 2025 será un 50% mayor que en 1990.
Las cartas llevan tiempo sobre la mesa y se han empezado a buscar soluciones, sí. Las energías renovables pueden "paliar" la situación y darnos una nueva oportunidad con el medio ambiente.Pero de poco servirá si, mientras estás leyendo esto, tu casa parece una discoteca, mañana realizarás en coche los 5 minutos que restan de donde vives al trabajo o has puesto la lavadora a media carga.
